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March 2009

12 posts

Mario, o el tratado del inútil combate. (2da parte)

Es evidente que lo anterior no es más que un absurdo, fruto de un retorcido razonamiento deductivo. La guerra, sea cual sea, está muy lejos de ser racional. Es más, la guerra no es más que una imagen de la irracionalidad humana. Porque en esta guerra –y en cualquiera otra- no puede haber ganadores; sólo habrá muertos, sólo dolor. Si al menos el número de bajas ayudase a disminuir el hambre y la desigualdad en el mundo. Pero no, ni siquiera. En esta guerra irracional ningún bando merece compasión. Usted, Mario, usted dirá que los israelíes fueron muy exagerados en su respuesta, que mil trescientos muertos son demasiados. Y, claro, coincidimos. Pero estará también usted de acuerdo conmigo en que los palestinos han hecho gala de una terquedad uribesca. Después de todo, son ellos, los palestinos, los que no han estado de acuerdo con las negociaciones –incluso con una particularmente interesante que les ofrecía el 90% del territorio-.Y es por eso que los matan a todos.

No puedo decir que no me gusta ser cruel –y estoy seguro de que usted ya lo ha notado-, por eso, quisiera explicarle de una manera un poco más cruel, más ácida, más cruda porque pienso que esta guerra-como todas- es absurda e irracional. Estoy seguro de que usted recordará lo que pasó en 1987; algo llamado “intifada”-la primera, por si fuera poco-. Estoy seguro, también, de que usted recuerda como una masa amorfa de palestinos se lanzó con nada más que sus manos y unas cuantas piedras contra los tanques israelíes –que, obviando el blindaje metálico contra balas, explosiones y, por supuesto, contra la más letal de las armas: las piedras, los misiles, las ametralladoras, la movilidad todoterreno y demás, estaban en las mismas condiciones que los palestinos-. Y, estoy seguro de que lo que más recuerda es cómo fueron masacrados. Ahora, habiendo expuesto de nuevo los hechos, vamos al análisis. Usted, Mario, que yo supongo un ser enteramente racional –como se supone son los humanos- ¿se lanzaría con tres piedras­ –supongamos que lleva una en la boca, en el improbable caso de las dos que lleva en las manos no sean suficientes- contra un tanque de guerra? Está bien, no le estoy dando mucha ventaja; después de todo, es un tanque de guerra, ¿no? Seamos un poco más justos, le daré un arma más, para igualar del todo las cosas, tendrá usted a su disposición toda la furia de Alá. Quizás ahora esté más claro.

Espero que no me malinterprete. No puedo sentir más que admiración por los palestinos. Yo también moriría por mis ideales, o creencias si las tuviese. No obstante, es imposible ponerme de un lado o de otro. Los palestinos son asesinados por montones, más de 1300 en el último mes. Pero ellos también matan. Y, después de todo, matar es matar. Por eso no puedo tomar partido. Soy consciente de las atrocidades cometidas tanto por unos como por otros. Soy consciente de la muerte. Soy consciente de la lucha territorial. Soy consciente de la lucha religiosa. Por eso no tomo partido. Puedo opinar, si quiere, pero nada más. Opino que Israel exageró y que mostró una inhumanidad inverosímil. Opino que Palestina puede encontrar mejores formas de hacer respetar su territorio, entre esas, abriéndose a negociaciones. Opino que es inhumano matarse de esa manera tan despiadada. Opino que ninguno de los dos bandos tiene razón. Opino que no deberían ser tan extremistas, ni Israel ni Palestina. Mario, al usted pedirme que tome partido me está, en otras palabras, que emita un juicio. Y, más sutilmente, me está diciendo que debo desear que uno de los dos gane. Y, la verdad, no me importa cuál de los dos salga victorioso en este combate sinfín. Sólo quisiera que acabe. ¿O acaso piensa usted que cerrarse al diálogo, a la razón, y tomar las armas es la única solución? Muy sinceramente, espero que no sea así.

Me despido,

Miguel.

Mar 25, 2009
Mario, o el tratado del inútil combate. (1era parte)

Mario es mi profesor de español. Éste es un trabajo sobre el conflicto árabe-israelí, de hace unos meses. Un ensayo, para ser exactos.

Mario, he de admitir que la idea de escribirle una misiva apareció casi de la nada –aunque fui ayudado por Eduardo Escobar, y una divertida carta que dirigió a un tal Andrés Pastrana, no sé si lo recuerde, y una simpatiquísima Marguerite Yourcenar, con un libro llamado Alexis -. El hecho es que tuve esa idea. Y la pondré en práctica. Así pues, esta vez me dirijo a usted para darle mi opinión sobre el conflicto árabe israelí. Aunque, la verdad, es muy sencilla: es un absurdo. Aún así, le daré gusto y le diré por qué pienso que lo es. No siendo más, comencemos.

Partamos de este hecho: los humanos son seres racionales. Tanto usted como yo estamos de acuerdo en eso –o eso espero-. Al ser, los humanos, seres con uso de razón, es evidente que cualquier acción que ellos –en este momento, nos estoy excluyendo del género humano, si me permite el atrevimiento- lleven a cabo será realizada de manera racional. Supongamos por un momento que todos los seres humanos son diferentes. Esto nos lleva a pensar que ciertas diferencias pueden generar conflictos. Es decir que los seres humanos son seres conflictivos. Ahora, volvamos a nuestra primera premisa: la razón. Si cada acción realizada por los humanos será guiada por la razón, es evidente pensar que la resolución de esos conflictos será efectuada de manera racional. Podremos concluir entonces que cualquier forma de resolución de conflictos será racional. Las guerras son, pues, racionales.

Habiendo ya constatado –y demostrado- este hecho, podemos abordar el tema que a usted le interesa –o, al menos, más que a mí-: el conflicto árabe israelí. Quizás sea una atrocidad lo que estoy a punto de hacer, pero tengo que admitir que me parece más divertido: resumiré todo el dolor palestino, toda la pasión, toda la energía, todos los individuos, en uno sólo, que llamaré, a falta de un nombre más apropiado P. De igual manera, haré lo mismo con los judíos, a los cuales podría llamar I o J, pero que llamaré H. Tanto el señor P como el señor H –cabe decir que bien podrían ser unas señoras- creen en dos dioses que, aunque tienen el mismo origen, son curiosamente diferentes. Ambos son dioses que yo supongo bondadosos, justos, comprensivos y demás –por “demás” entiéndase: cualquier virtud moralista que se le antoje agregar como adjetivo-. P y H están seguros de la existencia de sus dos dioses, su seguridad viene de un uso particularmente excepcional de su razón –conclusión: los dioses son racionales-. P y H están dispuestos a morir en nombre de sus dioses. Y, efectivamente, tanto P como H, lo hacen. E, inexplicablemente, P y H son héroes en sus respectivas naciones, por el hecho de morir –pregunta: ¿de qué sirve ser un héroe si se está muerto?-. Así pues, de nuevo, podemos concluir que vale la pena hacerse matar siempre y cuando sea en nombre de un dios que está dispuesto a ayudar en la batalla –del mismo modo, si los 1300 palestinos a los que quisiera preguntarles cómo los ayudó su dios mientras eran acribillados por una tormenta de balas no estuviesen muertos, quizás todo sería más claro-.

Mar 24, 2009
Mentiras Reales

He aquí un axioma sobre la condición humana: todo el mundo miente; la única variable es sobre qué. Es curioso que una gran parte de la realidad humana sea la mentira. Es, algo así, como decir: “Es verdad que miento.” A su vez, esto se vuelve paradójico: si es verdad que miento, ¿cómo estar seguros de que lo que digo es verdad? Sin embargo, estamos partiendo de un hecho real: la mentira. Es decir, la mentira es real. Yo miento. Yo soy real. Entonces, lo que digo, es cierto.

Mar 23, 2009
Mi ¡Wow! del día.

Hoy toqué tanto guitarra que mis dedos sangraron, literalmente. Y seguí tocando.

Mar 15, 2009
Castel!
  • Miguel: Mierda! Castel es peligroso!
  • Juanse: Y nos sentimos identificados con él. No se sabe qué es peor.
  • Miguel: Rápido! Piense en algo sexy.
Mar 12, 20091 note
Instrucciones para dar un beso.

Instrucciones para dar un beso. Recuerde que este movimiento requiere elegancia. No es necesario que arremeta con violencia desde el primer instante: acérquese despacio. Dese un momento para sentir su respiración y la de él o ella. Esto es primordial. Si está muy acelerada, deje sus manos en la cintura, sin abrazar. Si, por el contrario, es lenta, abrácela, o abrácelo, totalmente. Ahora bien, comenzado el ósculo, usted ha de tener en cuenta que la lengua es importante. No busque asfixiar a su pareja; muchos médicos desaprueban la viudez. Empiece por los labios, tómelos suavemente con los suyos. Por cada espasmo respiratorio usted hará una leve caricia. Recuerde mantener los ojos cerrados. Es de mala educación mirar. Terminado el beso, abrácela, o abrácelo, largamente. Dese un momento para escuchar sus respiraciones: si todo salió bien, en ese momento estarán sincronizadas.

Mar 12, 2009
“Para suicidarse hay que ser o muy valiente o muy cobarde. O tener problemas psiquiátricos.” —Myself.
Mar 11, 2009
Mi Apocada Señora

Ésta es una carta que escribí en nombre de una amiga, a la que insultaron desmedidamente por habérsele varado el carro en una callejuela de condominio, para luego mandar una carta quejándose por su falta de urbanidad y su incapacidad para convivir en sociedad.

He aquí la respuesta:

Señora,

No tengo ni idea de quién es usted: fue, aparentemente, demasiado cobarde para dar su identidad. No se preocupe, no importa; las personas de su calaña no necesitan una, quiero decir: ¿para qué darle una identidad a alguien que no la merece? ¡Por dios! ¡Como si fueran personas! Pero no es mi intención preocuparla, incluso, teniendo en cuenta el sinfín de calificativos que usó conmigo, y por los cuales podría emprender una acción legal bastante perjudicial para usted, simplemente quiero recordarle, o más bien enseñarle lo que es el respeto. Y asegurarme de que usted posee un poco de inteligencia. Pero dudo, al menos de lo último.

Antes que nada, mi apocada señora, quisiera recomendarle que visite a un oftalmólogo. Es muy posible que usted no la haya visto, pero está perdiendo la capacidad de ver: no me vio a mí, esperar a mi prima, traer unos cables, para arreglar mi auto. Además, no estaría de más que se diera una visita al psicólogo, ya sabe para ese asuntillo de su manía persecutoria. Supongo que la explicación a sus insultos e injurias es que su desafortunada enfermedad le hizo creer que yo la estaba agrediendo, es comprensible, no se preocupe: nada que algún buen medicamento psiquiátrico no pueda curar. O, bueno, quizás usted es sólo una persona maleducada, que no conoce las buenas maneras. ¡Lástima! Eso último no tiene tratamiento: es terminal, la seguirá hasta su muerte. Aunque, la verdad, no estoy seguro de si con ese comportamiento dure mucho; usted entenderá: yo soy educada, pero debe usted ser consciente de que en este país han matado por menos. Pero no se preocupe, anónima señora, su muerte prematura ayudará con el cambio climático: menos dióxido de carbono, más oxígeno, menos basura; sabrá usted entenderme.

Ahora, bien, pasemos a lo de sus dos argumentos: “¿Es qué nunca ha vivido en sociedad?” y, el mejor, “¿Usted es qué no sabe manejar?”. Pero vamos por partes: ¿Sabe usted, mi menoscabada desconocida, qué es una sociedad? ¿O es acaso tan arrogante para pensar que la sociedad colombiana se reduce a usted? Siendo ese el caso, le tengo trabajo: primera mujer Presidente. Sólo le faltaría robar y sería perfecta para el cargo. Pero no nos preocupemos por sus necesidades laborales, francamente, no me interesan. Ahora bien, señora, puedo asegurarle que en mis dieciocho años de vida, he podido mostrar más urbanidad y capacidad para convivir en sociedad que usted. Yo no irrespeto. Yo pienso antes de hablar. Yo no juzgo. Así que le daré un consejo: no sea tan petulante. O consígase una cueva, son baratas, y hay suficiente eco como para que pueda escucharse hablar, gritar e insultar por bastante tiempo. Pero, bueno, su hipotética vida como cavernícola no es un tema de interés, así que continuemos. Le daré dos respuestas a su pregunta de si sé manejar. La primera, y vuelvo al tema de la oftalmología -se le escapa hasta lo obvio, usted sabrá-: el carro no pudo haber llegado ahí por sí solo, alguien tuvo que moverlo, alguien que sepa manejar. A menos, claro, de que usted conozca a alguien con la suficiente fuerza para mover un carro sin entrar en él. Es… ¿cómo decirlo? Improbable. Pero sigamos. Mi segunda respuesta para usted, señora, es algo contradictoria a la anterior, pero bastante esclarecedora  –espero la entienda-: dado la evidente, mas no desafortunada, perdida de sus capacidades de observación –y, digamos, por ser condescendientes, posible deducción- he de explicarle que para usted poder emitir un juicio sobre mi forma de manejar tiene que haberme visto y, déjeme aclararle, en ese momento yo no estaba conduciendo. Además, puedo asegurarle que manejo mejor que usted; no porque piense que sea prepotente o arrogante, sino porque es obvio. Tengo 18 años de reflejos y sentidos, es decir, están apenas nuevos. Los suyos… bueno, no vale la pena decir cuánto desgaste pueden haber sufrido sus reflejos y sentidos en los últimos años, tomando en cuenta la distancia que tienen estos con los primeros – ¿me hago entender?-. Pero no, no se preocupe, no la estoy llamando vieja. Quiero decir, la esperanza de vida es larga: la vejez es relativa.

No sé si deba despedirme, y como no sé, simplemente:

FIN.

Mar 9, 2009
“Amor se llama al juego en que un par de ciegos juegan a hacerse daño” —Joaquín Sabina
Mar 1, 2009
Unos Unos Más.

  1. Amo la lluvia. Amo su olor. Amo que me empape. Amo ver llover. Amo la pretormenta. Amo el sonido de las primeras gotas. Amo que las gotas sean como lágrimas que corren por mi cara.
  1. Me encanta sentarme en la oscuridad y escuchar.
  1. Me gusta pasar desapercibido cuando todo está oscuro.
  1. Prefiero llover que llorar.
  1. Me gusta aprender. Odio enseñar.
  1. Para mí la religión, entre todas las tonterías inventadas por los humanos, es la ganadora.
  1. Soy capitalista. ¿Y qué?
Mar 1, 2009
Mar 1, 2009

February 2009

20 posts

“Everybody lies. The only variable is about what.” —Gregory House
Feb 23, 2009

Me usaron.

Me mintieron.

Fui un burdo entrenamiento.

Conclusión: Ciertas personas me ven como un objeto.

Nota A Mi Mismo: No confíes en nadie.

Nota Mental: Todo el mundo miente, no te dejes engañar. Nunca jamás.

Feb 23, 2009
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Feb 18, 2009
En El Juzgado

Es un juicio. Sobre el estrado hay un hombre acusado de homicidio. Se le ve tranquilo. El juez admira su calma, trata de mostrarse severo. Quiere, muy en el fondo, probar que tan cierta es esa tranquilidad que irradia el acusado: quiere jugar con él.

-       Se le acusa, señor, de haber asesinado a un hombre. ¿Es eso cierto?

-       Sí, es cierto.

-       Sin embargo, se comprobó que ese hombre, al que usted mató, había antes asesinado a una mujer y su hija que, según dice usted, no tenían   nada que ver con usted. ¿Es eso cierto?

-       Sí,  es cierto.

-       ¿Por qué lo hizo, entonces?

-       Porque estoy convencido de que, en el fondo, siempre se da lo que se quiere recibir. Por lo tanto, ese hombre quería morir. Yo sólo lo ayude. Además, merecía morir.

-       Señor, somos nosotros los que juzgamos, no usted. Ese hombre pudo haber sido condenado a más de treinta años de prisión. ¿No piensa usted que ya es suficiente castigo?

-       No, su justicia nunca es justa. ¿Por qué habría de vivir un hombre que mató a dos personas sin compasión? ¿Por qué habría de vivir un hombre que no quiere hacerlo y, que por lo tanto, no lo merece?

-       Señor, usted no es Dios para decidir quién vive y quién no.

-       Si me permite, su señoría, yo no puedo ser Dios, ni el suyo, ni el de ningún otro, por el simple hecho de que no existen.

Y se hizo el silencio en el juzgado.

Feb 18, 2009
“Blackbird singing in the dead of night, take this broken wings and learn to fly” —The Beatles
Feb 18, 2009
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¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar, mi chica de ojos tristes?

Feb 16, 2009
“Los sueños nunca terminan bien: cuando no se convierten en pesadillas, terminas por despertarte.” —Myself
Feb 15, 2009
AnnaBegins

Ella solía salir a caminar por el boulevard de sus ilusiones. Le gustaba entretenerse en los callejones oscuros de su olvido, frustrándose a sí misma por su inconstancia, dejando que el par de esmeraldas que adornaban su rostro perfecto se perdiesen en los cadáveres de sus antiguos caprichos. En esos momentos, solía caer. Y, generalmente, él aparecía, siempre dispuesto a recoger los pedazos de su cuerpo, desgarrados por la tristeza, y ponerlos en su sitio.

Él ya había, a diferencia de ella, perdido sus esperanzas. Ya no se entretenía en su olvido; él mismo se había olvidado, o, al menos, en gran medida. Ella, de cierto modo, era su único escape a la realidad de la que tanto buscaba protegerse. Él era como una noche de invierno: desolada, triste y absurdamente larga y oscura. Por eso la amaba: por los espasmos de luz que solían salir de entre sus sonrisas y que le daban pequeños susurros de felicidad.

Y era por eso que eran amigos. Y por eso, sólo por eso, siempre fueron amigos y, a menos que algo cambiase, siempre lo serían. Aún así, a veces les gustaba moverse en frágiles momentos de electricidad, jugaban a buscarse, para luego reír. Y, por eso, todo el mundo dudaba de ellos. Pero, a ellos, no les importaba el mundo. Les tenía sin cuidado la opinión de los aburridos individuos que, en medio de su arrogancia, los sojuzgaban con descaro.

Y, era por eso, que de vez en cuando, entre abrazos y sonrisas, encontraban pequeños rayos de felicidad.

Feb 15, 2009
“He perdido la maravillosa costumbre de llorar. Es una lástima: ya no recuerdo cómo hacerlo.” —
Feb 14, 2009
  • Mrain: ¿Qué tienes?
  • Me: Dolor.
  • Mrain: ¿Por qué?
  • Me: Porque no logro controlar mi humanidad.
  • Mrain: Pero, ¿para qué negarla desde un principio?
  • Me: Porque no me agrada ser humano. Me siento demasiado débil al serlo, demasiado vulnerable.
  • Mrain: Y por eso la negabas.
  • Me: Sí. Negaba mi lado humano porque es en el que están todas mis emociones, todo lo que puede, en cualquier momento, volverme débil, frágil. Preferí, durante mucho tiempo, poner una barrera entre mi razón y mis sentimientos, no dejar que se mezclasen. Nunca fui capaz de comprender mis emociones y por eso les temía. Y yo a lo que más le temo, es al miedo mismo, es decir: a la incomprensión. Así que mi solución fue sencilla: borrar, en cuanto fuese posible, todo rastro de humanidad que hubiese en mí y reemplazarlo con racionalidad camuflada.
  • Mrain: ¿Y cómo se camufla la racionalidad?
  • Me: Con sonrisas. Sonrisas que no son alegres. Son risas que sólo son fruto de un desarrollo lógico que tendría que hacer feliz a mi “yo humano”. Por eso, siempre sonrío tanto. Pero, casi nunca, sonrío de verdad. Casi nunca con humanidad.
  • Mrain: Entonces le mientes a todo el mundo. Estás haciendo lo que todos los humanos saben hacer con maestría: mentir. Y tú lo haces de manera descarada. No sólo les mientes a todos. Te mientes a ti.
  • Me: Tienes razón. No soy más que una quimera. Después de todo, el lado que repudio logra escapar por entre las grietas de mi muralla.
Feb 14, 2009
Silogismos. (léase: "Y punto.")
  • Los humanos son seres enteramente racionales.
  • La razón sirve para arreglar conflictos.
  • Las guerras son racionales.

.

.

  • Morir es una consecuencia inevitable de vivir.
  • Estoy vivo.
  • Vivir mata.

.

.

  • Respirar mata las células.
  • Sin células: no hay vida.
  • Entre menos respires, más vives.

.

.

  • Las personas mienten todo el tiempo.
  • Yo no miento casi nunca.
  • Yo soy casi una persona.

.

.

  • Eres una quimera creada por mis emociones.
  • Me enamoré de esa quimera.
  • Soy un narciso repimido.

.

Éstas son las conclusiones de mi ajetreado día en Cali; plagado de sueños de bus confusos.

Feb 11, 2009
“El miedo es una expresión irracional de la incompresión.” —Myself
Feb 10, 2009
#ElPensamientoDelDía
Soneto Suspirante

Suspiros susurrantes del mal que nos recae

Anuncian el destino que entra descarado

Y en el umbral del olvido espera pasmado

Ve cauteloso la energía que atrae

.

Vehementes nuestros cuerpos buscando amparo

En el callado beso del adiós anunciado

Y evitar el dolor del amor olvidado

Por los años de desaires de cariño claro

.

De sabernos propietarios siéndonos ajenos

Buscándonos en otras bocas, en otros besos

Y en esporádicos encuentros vernos lejos

.

Cada día, cada tacto, tenernos menos

Y se acerca el olvido restando momentos

Y se acerca el adiós ¿estaremos atentos?

Feb 10, 2009
#UnoQueOtroPoema
Feb 9, 2009
“Las personas tienden a ser irremediablemente idiotas.” —Myself
Feb 9, 2009
#ElPensamientoDelDía
La Banda Ameba

A diferencia de una cantidad considerable de hombres, yo prefiero defenderme con palabras. No con puños. Para mí, no hay nada mejor que la violencia verbal, sutil y elegante. Algún día, espero ser un maestro en eso. No siendo más, empezaré:

Espero que todos ustedes hayan tenido infancia y que, así haya sido por equivocación, hayan visto “Las Chicas Superpoderosas”. Supongamos que sí. En ese caso, todos deben recordar a la banda Ameba. Si no es el caso, se las recuerdo: un grupo de cuatro bacterias, azules, algo estúpidas, y con un sentido de maldad tan grande que el mayor crimen que jamás cometieron fue cruzar la calle, cuando el semáforo estaba en verde. Esa es, en síntesis, la banda Ameba. Así, pues, en la historia que viene a continuación, la banda Ameba sufrirá uno que otro cambio: serán sólo dos miembros, uno alto, grande y oscuro; él será el jefe; el otro será bajito, blanco como el kumis y con poca masa corporal; éste será el lacayo, leal y servil. Habiendo aclarado todos estos puntos, comencemos:

En un colegio hipotético, en una ciudad hipotética, nuestros dos temibles villanos eran lo que, a falta de una mejor definición, llamaremos: la encarnación de la maldad. Ellos expandían su maldad bacteriana (recuerden que son amebas) por nuestro hipotético colegio: faltaban a clases, abusaban de los más pequeños, cometían actos vandálicos y demás. En fin, todo el mundo les temía. Y… ¿cómo no? Es lógico temerle a semejante maldad. Me detendré aquí en cuanto a la descripción: no me gustaría que el miedo a semejantes tiranos les hiciera parar de leer. Así que, sigamos:

Un día, hace pocos días, en nuestro hipotético colegio, nuestros dos villanos se vieron obligados a defender su dignidad. Aparentemente, algún insensato quiso oponerse al régimen de terror, algún individuo carente de inteligencia, decidió que era tiempo de decirles sus verdades a nuestras maléficas bacterias. Y así lo hizo. Así pues, nuestras dos diabólicas bacterias fueron a su encuentro, rodeados de un sinfín de secuaces, ávidos de sangre. Se encontraron con un tipo normal. Y se sorprendieron de que alguien tan insignificante como él pudiese oponérseles. Lo desafiaron. Él se negó. Lo amenazaron. Y, él, en su inocencia, sólo supo reír. Nuestras amebas (que ya no son ni diabólicas, ni malvadas, si no, sólo amebas), no supieron cómo responder ante la actitud extraña de aquel tipo. Y, dispuestas a pensar en tan complicado dilema, se fueron.

Aquí, de nuevo, voy a detenerme para hacer una precisión: las amebas son seres unicelulares y poco evolucionados. Espero que eso sea suficiente para aclarar el nivel de inteligencia con el que intentaron resolver su dilema. Continuemos:

Luego, después de largas y fructíferas meditaciones, volvieron al encuentro de su opositor, dispuestos a hacerse respetar. En esta ciudad hipotética, lo que más importa es el respeto (o más bien el miedo) que las demás personas sientan hacia uno. Y, en esta ciudad hipotética, en nuestro colegio hipotético, la mejor manera de ganarse el respeto siempre ha sido a golpes. ¡Cómo todas unas bacterias!

La escena era radicalmente opuesta: dos amebas, y varios secuaces, unicelulares, escasos de cerebro y ávidos de sangre, y algunos seres pluricelulares, similares a los humanos. Los pluricelulares estaban sentados; en ningún momento, quisieron levantarse a recibir o dar golpes. Los tiranos unicelulares gritaban, buscaban sangre, buscaban espectáculo; como siempre, querían mostrarle a todo el mundo que ellos eran superiores, que ellos eran los mejores, que ellos eran, sobre todos, los más poderosos, los más malvados. Los pluricelulares, mucho más inteligentes, seguían sentados. Observaban divertidos como la banda ameba se debatía entre atacar o no.

Feb 9, 20091 note
#CuentosYAlgoMás
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Feb 8, 2009
DiálogoSobreElAmorYelPesimismo
  • Me: ¿Amas?
  • MRain: ¿Qué es amar?
  • Me: No lo sé, ¿tú qué crees?
  • MRain: Sufrir, dicen algunos, ¿será cierto?
  • Me: ¿Quién sabe? Hay muchos matrimonios aún.
  • MRain: Es cierto, pero el matrimonio es sólo una institución.
  • Me: Quizás, pero el divorcio es un derecho.
  • MRain: ¿Sufres, entonces?
  • Me: Si te dijera que sí, ¿estaría afirmando que amo?
  • MRain: Eso depende: ¿Por qué sufres?
  • Me: Por ella, creo.
  • MRain: En ese caso, amas.
  • Me: Pero sé que no la amo.
  • MRain: Entonces no sufres.
  • Me: Entonces, ¿qué siento?
  • MRain: Dolor.
  • Me: ¿No es eso lo mismo?
  • MRain: No lo sé, jamás lo he sentido.
  • Me: ¿Nunca has sentido dolor?
  • MRain: Supongo que no. ¿Qué es?
  • Me: Es algo que te quita fuerzas mientras tratas de soportarlo.
  • MRain: Esa es una descripción acertada de la vida, diría yo.
  • Me: ¿Te molesta vivir?
  • MRain: No lo sé, nunca he tenido otra opción. Cuando me muera te diré si me molestaba.
  • Me: ¿Y por qué habría de molestarte?
  • MRain: No sé, hay unos cuantos miles de millones que aún no he aprendido a soportar. Imagina levantarte con esa idea a diario.
  • Me: Eres algo pesimista, ¿no crees?
  • MRain: No, ser pesimista sería no levantarse; yo soy realista: lo hago, a pesar de todo.
Feb 8, 2009
“Trata de amar a tu prójimo. Ya me dirás el resultado.” —Jean-Paul Sartre
Feb 8, 2009
#ElPensamientoDelDía
SonetoDelAdiós

Y saldrá, con el Sol, tu sonrisa… esperaré

El amanecer de tus sueños… abandonados

Por el infortunio de tu amor… tan desolado

Y se irá, con la Luna, tu sonrisa… calmaré

.

El deseo latente de tus besos… tentarás

Mi boca expectante de la tuya… perdida

Me verás extraviado en tus ojos… sin vida

En el denso silencio de tu ausencia… sentirás

.

El dulce suspiro de mi tristeza… y sabrás

Entre susurros el secreto… de estar contigo

De saberme lejos, de no saberte conmigo

.

Y en espasmos de etéreos besos… me tendrás

Suspirando por tu presencia ausente… lejana,

Distante de mi vida, cuya tristeza emanas.

Feb 8, 2009
#UnoQueOtroPoema
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