Dejar los sueños al sueño
Podrán todos ustedes pensar que soy un despiadado insensible e inconsciente por lo que estoy a punto de decir. Háganlo, no me importa. Estoy escribiendo esto para denunciar al sinfín de organizaciones de aparente caridad que han aparecido en los últimos años, y que desde hace un año han cogido una fuerza increíble en Pereira. Hablo, por supuesto, de Soñar Despierto, de Amigos Para Siempre, de Vagones de Sonrisas y de todas esas supuestas organizaciones caritativas.
Todos ustedes saben a quién pertenecen todos estos grupos, ¿no? Al Regnum Christi. Una organización católica, apoyada por la Iglesia, que, en palabras tomadas de su página de presentación se define como: “un movimiento de apostolado, un movimiento de evangelización, un movimiento en el que cada uno de sus miembros ha querido tomarse en serio, con responsabilidad, el gran mandato misionero que Jesucristo ha dado a todos los que profesan seguirle.” Ahora bien, todos sabemos que la Iglesia no se conforma con tener el mayor número de fieles en el mundo: tiene que tener cada día más.
En realidad, la Iglesia, con su Regnum Christi, está salvando a todos los jóvenes del mundo. Quiero decir, en un mundo corrupto como este, qué mejor que una organización que fomente la sumisión y la a entrega a dios, una espiritualidad grupal. Porque todos sabemos que esto nos aleja de las tentaciones mundanas: las fiestas, el sexo, las drogas, el alcohol y el rock & roll. De todos modos, Jesucristo ya nos ha salvado en repetidas ocasiones: de los negros, con el apartheid, de los judíos, con el nazismo y los campos de concentración, de los gays con Alejandro Ordoñez y el SIDA. Ahora se está encargando de la juventud. Próximamente, qué sé yo, los pelirrojos.
Después de todo, atraer a jóvenes es una de las antiguas pasiones clericales, si no recuerden a todos esos curas pedófilos. Por otro lado, atraerlos a organizaciones caritativas en las que se codearán con las personas “más íntegras” de la sociedad no tiene nada de malo. Salvarlos de la calle y negarles una vida real, con todos sus placeres y delicias demoníacas, es simplemente un acto de bondad de Jesús. Porque eso es lo que hacen: les meten a todos en la cabeza que sólo deben vivir en función de dios, Jesús o cómo sea que se llame y olvidarse de ellos mismos.
Y, para colmo, les dicen que están haciendo caridad, que están ayudando a niños; solamente por un día, el resto ya no les concierne a ellos. En el peor de los casos, si están de malas, les dicen que se van a salvar, yendo a un paraíso que jamás ha sido documentado. Les aseguran, por si no fuera poco, que están obrando como dios espera de sus hijos. Y sabrá ese mismo dios que otra barbaridad.
Ahora bien, no nos digamos mentiras: la mayoría de esos jóvenes a los que ustedes les lavan el cerebro no están ahí por caridad. A ellos lo que les importa es el círculo social que establecerán. Esos nuevos amigos de los que podrán alardear y reconocer agregando una especie de apellido: “¿Con quién andabas?”, “Con Juan.” ¿Juan?”, “Sí, Juan, el de El Reino”. Y eso es casi como un título nobiliario. ¿Los niños? Ni a ustedes ni a ellos les importan tanto los niños como afirman: son su última preocupación. Quiero decir, la mayoría de las veces uno ve a la gente de Soñar Despierto de fiesta, en bares, en casas bebiendo, haciendo integraciones. Es decir, haciendo, entre ellos, de lo que se protegen al entrar a la élite. Y hacen esto mientras algunos niños aprenden a robar, otros prueban las drogas y, los menos afortunados, se enlistan en las escuelas de sicarios.
Deténganse un momento y piensen: ¿quién está en Soñar Despierto?, ¿quién dirige Amigos para Siempre? No son, precisamente, los jóvenes de Cuba o de Kennedy, ni los alumnos de la escuelita tal. Son todos de los barrios y colegios caros. La Iglesia, como siempre se muestra clasista y excluyente. El paraíso para los ricos, como lo era en la Edad Media, y como aparentemente sigue siéndolo. Las oportunidades para las personas acomodadas: porque estar en SD, en APS o en VDS da estatus, amplía las posibilidades.
Y eso es lo que están enseñando a sus nuevos seguidores adolescentes.