Sobre los deseos y las ventanas
Cuando mirás por una ventana, no sólo estás mirando: estás deseando. Lo que hay del otro lado es lo que de verdad querés en el momento en que mirás: las ventanas son como la representación de los anhelos. Por eso nos gusta tanto mirar por las ventanas. Y, a la larga, da igual si sos un adolescente mirando el paisaje en donde querrías estar, en lugar de tener que seguir sentado escuchando a un profesor o si ya sos un anciano que mira buscando los recuerdos de sus años mozos, de cuando aún podía querer. En fin, las ventanas son eso: deseos. Vos siempre que mirés por una ventana estarás deseando algo, a futuro, del pasado, a inmediatez, como sea, siempre desearás.